Lavado inicial de fachadas y pisos en ladrillo, piedra natural y concreto

La buena calidad del lavado es determinante para salvaguardar las características físicas, químicas y estéticas de los ladrillos, morteros, concretos y piedras naturales. Para una excelente calidad global de las fachadas, incluyendo su integridad físico-química, apariencia y protección duradera, es importante tener en cuenta las siguientes recomendaciones, para los diferentes procesos de lavado como paso preliminar a la aplicación del impermeabilizante o protector de fachadas.

Los procedimientos tradicionales de lavado con ácido nítrico sólo suelen adoptarse cuando sea estrictamente indispensable por las características constructivas, ya que el ácido siempre deja secuelas además físicas y químicas en el ladrillo, en emboquillados, morteros y concretos. Es el responsable además, de la solubilización y fijación de numerosas sales que ocasionan manchas antiestéticas en el ladrillo y en el concreto. Se debe utilizar ácido nítrico comercial mezclado con un aditivo especial según el tipo de ladrillo a lavar.

No se recomienda utilizar ácido muriático (clorhídrico), ya que el cloro de este ácido fija más intensamente las sales, especialmente las de vanadio. Se debe enjuagar enseguida con agua limpia y limpiadores especiales,  frotando simultáneamente con un paño limpio procurando eliminar la mayor cantidad del ácido residual. Siempre que las condiciones de obra lo permitan lo ideal es enjuagar con manguera. En su defecto, se puede enjuagar manualmente tres veces con agua limpia. Dejar esta dilución sin enjuagar sobre la superficie una vez que ha cumplido su función, es comprometer la estética y la integridad física del ladrillo

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